Encontrar donde vivir en Londres es más complicado de lo que me imaginaba. No solo por los precios de arriendo, sino porque cada rincón de la ciudad es hermoso, y entonces no es fácil decidir por una zona y concentrase en ella. Por otra parte, siempre hay que considerar estar cerca de la estación del tren subterráneo, la tienda de comida y esas cosas –por el hecho de no tener carro-. Además de que mi amado esposo quiere vivir cerca de su trabajo y en medio de los cafés y tiendas principales. Cómo encuentras todas esas maravillas con nuestro presupuesto? Pues no, no se puede todo en esta vida. Mi abuelita dice que uno tiene que estirar las piernas hasta donde da la sábana. Aquí es donde vienen las dudas y el deseo de que Dios milagrosamente nos muestre el sitio ideal… ahí en medio de la oscuridad de la noche, nos mande una estrella que se pose encima del techo de nuestra futura vivienda. Me temo que Dios no trabaja así. El nos ha dado la fuerza, la inteligencia y la sabiduría necesaria para hacer buenas elecciones y chupar con las consecuencias. He dicho… ahora, a seguir con la búsqueda.
(No se imaginan el reto de seguir direcciones y entender los acentos del inglés británico por teléfono, o el australiano, ya ni mismo sé qué se habla en la ciudad cosmopolita)
jueves, 8 de febrero de 2007
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