

Mi dulce trabajo no empieza hasta las 10 am, así que yo llego con una hora de anticipación. Me encanta porque a las 9am no hay nadie en mi oficina, así que puedo hacer muchísimas cosas en cuanto a planificación y organización sin distracción alguna. Por ahora me queda perfecto, pero no puedo negar que es difícil levantarse en las mañanas y hay veces que estoy enormemente tentada a quedarme en mi camita calientita. También me da mucha pereza tener que cargar mi mochila del gimnasio conmigo a todas partes. Lo bueno es que vale la pena al final del día porque me siento super productiva. Veamos cuánto dura esto!
